Yo extrañamente había amanecido mal, me costaba algo de trabajo respirar y aun así fui a la escuela ya que tenía laboratorios. Me encontraba en laboratorio de Química analítica titulando cuando empecé a sentir que se me nublaba la vista, náuseas y mareos; pedí a la profesora permiso de salir porque me sentía mal no se como me vería que me dijo que fuera al doctor, hice caso a sus palabras y fui a enfermería donde el medico me analizo y me dijo de una manera muy sutil “TIENES LOS BRONQUIOS CERRADOS VE A INTERNARTE DE INMEDIATO, PORQUE SI NO TE VAS A MORIR. TE APLICARÉ UNA INYECCIÓN PARA QUE PUEDAS LLEGAR AL HOSPITAL” no maaa!! Sentí como si me arrojaran un balde de agua helada. Regresé al salón por mis cosas y le llamé a mi madre para darle la mala noticia, nos quedamos de ver en Gustavo Baz para ir a la clínica 72 (me costó uno y la mitad del otro llegar).
Entramos a urgencias y la doctora me dijo las mismas palabras que anteriormente había escuchado. Entre en código rojo y me pusieron oxigeno más tarde me canalizaron; me canalizó una enfermera joven tan mas chistosita,,,,,, yo muriéndome y tosiendo los pulmones y me dice “TODAVIA NO TE HAGO NADA Y YA LA ESTAS HACIENDO DE TOS” con ganas de decirle no mames pendeja! Después quedé agradecida que fue ella quien me canalizo y no un Doctor incompetente que le destrozó los dos brazos a una pobre chica.
Estuve esperando un rato y me pasaron a una camilla en la que me llevaron a una sala de observación para quedarme toooooda la noche. Tuve pequeños letargos de sueño que no duraban ni una hora; en ese oscuro e inmundo cuarto estaba lleno de personas dementes! El de mi lado roncaba como un león, el de mas adelante se arrancaba la sonda y la canalización, el que le seguía gritaba nombres de enfermeras que lo sacaran de ahí, y el último se sentaba en la camilla a admirar el panorama.
Conforme avanzaba la noche la paciencia de los enfermeros y médicos se agotaba hasta que terminaron amarrando a todas las personas que mencioné, menos al de los ronquidos. Un enfermero se acerca y me dice de broma ¿Quieres que te amarremos también? Yo emocionada le dije que si! Quería saber que se sentía! Hahaha El enfermero al notar mi entusiasmo me dijo “nooooo! Como crees! Era broma, a ti no te vamos a amarrar”
Fue una larga y aburrida noche, en la madrugada fue a visitarme un doctor para decirme que si amanecía bien me darían de alta a las 6 de la mañana. Esperé y esperé dieron las 6 y 7, y no fue si no hasta las 8 de la mañana. Me sentía bien en comparación como llegué, pero muy débil con trabajos y pude bajar de la camilla; mi mamá cuidó de que yo me fuera a caer de camino al carro.
Llegado a casa me quedé dormida, desperté y comí algo, volví a dormir. Así fueron varios días. Al no saber nada de mi mis amigos se preocuparon y me marcaron a casa porque no me habían visto desde hacia casi una semana; les conté lo sucedido y querían venir a visitarme. Les prometí que al siguiente día estaría en la escuela porque me sentía mejor

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