Este día salí con mi novio a la exposición de Asesinos seriales que se encontraba ubicada en el museo del policía. Había bastante gente, la modalidad consistía en un recorrido con Audioguía, el lugar era muy pequeño y con muchos focos que resaltaban la representación de los asesinos, por consiguiente el ambiente se hacia sofocante. Comenzamos bien el recorrido, pero a la mitad de este comencé a sudar frio, faltarme la respiración, marearme y ver lucecitas. ME IBA A DESMAYAR! Mi novio me llevó a la salida y los chicos que trabajan en el lugar me dieron una silla para sentarme en lo que me recuperaba, mientras Aaron fue rápido a comprarme una coca. Tardé 10 minutos en recuperarme y volvimos a reanudar nuestro recorrido, solo que esta ves activaron el aire acondicionado.
Dejando de lado este impedimento hubo dos asesinos que llamaron mas mi atención, no recuerdo sus nombres, pero si sus actos; El primero era un chico universitario caníbal! Mataba a sus victimas, las descuartizaba y guardaba sus restos en el refrigerador para después comérselos, cuando lo detuvieron e inspeccionaron su casa esta a punto de comerse un miembro, el cual se encontraba en un plato. Para muchas personas fue una gran sorpresa saber quien era el asesino, ya que el joven lucia como una persona decente.
El segundo asesino que me impresionó fue un señor que asesino a su familia y los escondió en el sótano de su casa, después se convirtió en payaso de fiestas infantiles, en las cuales también cometía fechorías. Su salida más fácil esconderlos en su sótano, esto se le hizo costumbre y nuevamente las personas no pensaron en que el simpático payaso de fiestas fuera el asesino. La forma en que lo descubrieron fue la siguiente “Las personas del vecindario comenzaron a notar un olor fétido, lo que le atribuían a las alcantarillas, el olor se hacia cada ves mas intenso hasta que comenzaron una investigación que los llevó al origen de esa peste. No era otra cosa que la pestilencia de los cuerpos podridos que yacían en aquel sótano. La policía dio a conocer que eran aproximadamente 150 cuerpos los que se encontraban en ese tenebroso lugar”
Al salir de la exposición fuimos a comer y dar la vuelta por la Alameda, antes de entrar al metro encontramos un puesto con titeres para dedo!! me compró uno tan más tierno, que hasta la fecha lo tengo puesto en la tapa de uno de mis perfumes


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